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Pedaleando se entiende la gente, revvista virtual de bicicultura

Verano del 2007

Corre enero del 2007, yo arriendo un altillo en Pudahuel casi en el limite con Maipú  llevo casi seis meses sin un trabajo estable o serio, eso me ha llevado a tomarle poco apego a mis días y a mis intereses me levanto casi al medio día buscando alguna cola de la depresiva noche anterior para poder olvidarme un poco que he despertado nuevamente y el sol me recuerda un día mas que los trabajadores sudan la gota y yo no.

Desde la esquina de la calle se ve el altillo que habito junto con el un manzano que gracias a la fecha me sirve el desayuno en la cama  todos los días. La radio me avisa qué hoy será uno de los días mas calurosos en santiago… no me importa mucho, mientras me como 3 manzanas pienso en lo que tengo y lo que no tengo en estos momentos y pienso en que me gustaría estar con mi vieja a la que no veo hace mucho, le debo mucha plata y no es bueno aparecerse por su casa. termino mis manzanas y quedo absolutamente sin nada que hacer ,le hecho un poco mas de agua fresca a mi gato que es lo que le puedo ofrecer y le digo: “los gatos comen ratones ve a buscar uno por hay” tratando de no sentirme tan culpable por verlo en los huesos. es medio día de un día martes camino por mi  segundo piso; sigo mirando el suelo en busca de algo para fumar , pronto aparecerá el señor del arriendo es mejor que me valla pronto como todos los días el señor no esta dispuesto a escuchar otro “no” y tomo mi pistera roja que compre en el persa hace algún tiempo, supuestamente para ir a trabajar ; la miro y pienso en que llevo mucho tiempo escapando de todo pero no reparo mucho en esas cosas así que la tomo desde su asiento y nuevamente me dispongo a salir hacia algún lado que me haga olvidarme de que no tengo nada en los bolsillos ni en el santiago de hoy.

Cuando comienzo a pedalear el mundo por un momento puede seguir pudriéndose, a mi realmente no me importa mucho; he recorrido casi todo santiago en casi 3 días como si fuera un maldito turista, realmente no me agrada esta ciudad, pese a no haber salido nunca de esta, pedaleo hasta el centro, hace algún tiempo tuve una pareja a la que voy de ves en cuando a rogarle de que vuelva a mi lado y a contarle de que cada ves tengo menos. Nuevamente no tengo suerte solo me atiende desde la ventana que asoma su cabeza preguntándome otra ves, de que estoy haciendo fuera de su casa  yo le digo lo de siempre de que la extraño y eso; pese a todo en mi cara por alguna razón no hay pena no demuestro mi dolor y eso me hace poco creíble me dice que me valla yo y mi bicicleta de su pasaje( ella se cree la dueña del pasaje) le cuento de que no tengo a nadie y no le importa en nada ,cierra la ventana definitivamente yo sigo mirando la ventana y preguntándome ¿Qué puedo hacer en la tarde yo y mi bici? con el tiempo y la soledad comencé a personificar a mi bici la trataba como si tuviera vida ,le hablaba cuando pedaleaba , la puteaba cuando quedaba en pana y me disculpaba cuando pinchaba porque esa si era culpa mía .eso si que nunca le puse nombre lo encontraba idota y superficial yo cuando la compre me la vendieron por pistera y ese era su nombre de pilas.

El calor hace lo suyo, yo realmente ya estaba acostumbrado a estar rojo todo el día por el sol que me atacaba de frente y en la noche sentarme en mi sillón muerto por la insolación… ya las manzanas habían hecho lo suyo sentía hambre como todos los días de algo realmente sólido ¿pero como que?, lo mas seguro es que un almuerzo pero prefería hacerme el sordo a esos deseos he ir a esconderme a la biblioteca de santiago y leer algo interesantemente falso.

Mi bicicleta realmente vuela siempre digo lo mismo puedo fácilmente recorrer toda la Alameda en media hora y seguir subiendo hasta Apoquindo sin para de pedalear ni un solo segundo creo que de lo único que puedo sentir orgullo en estos Díaz es e aquella bicicleta que compre en siete mil pesos sin asiento creo que fue la mejor compra de aquel entonces. Yo me declaro culpable de explotación a esta bicicleta le he exigido tanto que si tuviera Rut yo le dejaría todas mis pertenencias (que no son muchas tampoco).

Amarro mi bici fuera de la biblio. Entro y tomo un libro de auto superación lo comienzo a hojear y pareciese que esta en otro idioma, realmente no entiendo nada de lo que dice ni muchos menos sus pasos a seguir para ser un sujeto provechoso para el entorno y los que amas. Esta vez me cuestionaba que hacia dentro de la biblioteca nunca antes lo había hecho, de hecho me gustaba estar hay. ya se acerca la tarde y mi estomago sigue reclamando lo suyo  pienso mientras salgo de la biblioteca que haré donde iré ,pienso en los cesantes mayores que tienen que alimentar a una familia yo solo alimento un gato que todos los días lo molesto diciéndole que el nunca ha llegado con nada para comer ¿porque tendría que hacerlo yo?. Mientras desencadeno la bici pienso en donde ir ,a mi casa no puedo llegar recuerdo  unos tíos que están de visita en santiago ellos son de Alemania emigraron en el 75 y vienen casi verano por medio seguramente me ofrecerán once por la alegría e ver a su joven sobrino. Miro matucana pienso y planeo como llegar a zapadores con recoleta por donde irme, donde conseguir agua realmente helada pese a ser casi las 7 de la tarde el sol quema como si fueran las 3, en menos de media hora estoy en recoleta llamando a la casa de mis tíos quienes abren de manera desconfiada la puerta y me preguntan ¿Qué quiere? yo respondo “soy su sobrino tío, soy Francisco el hijo de Ruth ¿se acuerda?… (Me miran fijamente), ¡pasa! Me responde; entro mi bicicleta la estaciono a un costado del lindo jardín y saludo muy cortésmente como si los hubiera extrañado tanto, ellos no se sienten confiados en mis buenas intenciones soy prácticamente un desconocido que lleva una coincidencia en el apellido les cuento de que en mi día libre de la fabrica quería saber como estaban ellos y conocerlos un poco mas ,me cuentan del viaje de sus viajes dentro de la misma Alemania y de cómo ellos salen adelante día a día….mierda pienso yo las típicas cosas que te cuentan los pobres que ya no son pobres .siguen jugando a las cartas como si yo no estuviera no son capaces d ofrecerme ni un vaso de agua mucho menos unas galletas pienso en lo frió que son los europeos con sus familiares y pienso en tomar mi bici y seguir pedaleando rápido que es lo que mejor resulta en estos momentos. Me paro y les digo: “tíos, fue un gusto saber que están bien pero ya es hora de que me marche”; mi tío dice: “llegas 20 minutos antes y tomas once con nosotros” yo pienso en voz baja: ¡hijos de puta! , como si fuera mucho tramite poner una taza y sacar el pan…le digo “no se preocupen mi padre vive cerca y lo llame en la mañana para tomar once hoy, mi bicicleta ríe disimuladamente cuando la tomo caminando por el pasillo comienza a reír un poco mas exageradamente sin que mi tío lo note  hasta que me dejan en la puerta y mi bici se tambalea de la risa por mis mentiras, ella me hace reflexionar mucho pero nunca tomar cartas en el asunto y eso es bueno tampoco se mete mucho con migo sabe que me encuentra mal parado y soy capas hasta de venderla o empeñarla que sea la reina de mi casa no significa que sea intocable mi bicicleta sabe que no tengo padre y eso es lo que le daba risa me lo dijo cuando salimos, la miré y decidí ir a Quilicura a ver a un amigo ya no tenia mucho que perder ya estaba en la zona norte y mi bicicleta no me abandona si yo le sigo el juego, entro por la casi única entrada que tiene Quilicura que es por la panamericana y pedaleo en contra del transito, no me da miedo es algo casi típico para alguien que pasa gran parte del día sentado en un sillín de bicicleta mi gran amigo (en estos momentos era un gran amigo) no estaba y realmente no me importaba mucho que no estuviera solo andaba haciendo la hora para poder llegar a mi casa . Ya es tarde y tengo frío creo que lo mejor es que me valla a mi casa a comer manzanas y a esperar a que lleguen mis supuestos “amigos” a buscar un fumadero donde no les digan nada es hay donde entro yo en el juego de ellos saben que no me importa mucho nada ni tampoco les busco mucha conversa pedaleo por Américo Vespucio tan rápido como cuando me subí en la mañana mi poco apego a mi mismo hace que me meta dentro de la carretera prohibida para los ciclistas mas arriesgados mi pistera apoya la idea y en muy poco rato estoy devuelta en Pudahuel  donde pienso: “que mierda pasara ahora” entro por el pasaje veo mi manzano cargado del fruto prohibido para los cristianos y cargado de vida para mi me acerco muy cuidadosamente para alcanzar a arrancar si aparece el dueño de la casa cuando veo que no le entra la llave a  la puerta ¡me cago en dios! el dueño le ha cambiado la chapa a la casa ,el dueño se aburrió del vago y decidió mandarlo a la mierda. mi gato desde el segundo piso se lava con su áspera lengua tranquilamente el le contó al dueño de la casa como lo trataba y de cómo me gastaba la plata en vicios la plata que tenia y en sus ojos de gato se veia una sonrisa burlona que me trataba de decir: que vas ha hacer ahora tu y tu bicicleta roja ,yo pensaba en mi ropa y en donde pasar la noche y en poco tiempo lo resolví ,pedaleare toda la noche para que mi bicicleta no se de cuenta de de que la venderé mañana en la mañana me acerco muy despacio la tomo con cuidado (como siempre) y comienzo ha hablarle deque el dueño puede hacer lo que quiera con su casa total es el dueño; de que yo ya me había aburrido de todo y le daría la cara a mi mamita mi bicicleta por primera ves me decía que hacia lo correcto sin saber que era su ultimo paseo conmigo ,cuando de pronto: ¡mierda! se rompe toda la masa incluyendo el plato un pedal la cadena todo absolutamente todo su motor…mi bici sabia cual iba a ser su destino y prefirió auto eliminarse que darme en el gusto de perder todo lo que me rodea yo me baje de la bici mire el motor me pase la mano por mi pera y la deje hay botada ni siquiera un adiós o tratar de arreglar algo, nada sabia porque había pasado y de que es lo que tenia que hacer en ese mismo momento.

Autor: Rodrigo Espinoza

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