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Mapa de Acción Común

Pedaleando se entiende la gente, revvista virtual de bicicultura

Chico de Barrio

De las cuatro ruedas, paso al sillón
mi dedo oprime el botón de la sana entretención
de un cubo a otro cubo, tan solo mirar
vidas ajenas, historias confusas, las horas han de pasar.

Barriguita hinchada, ceño fruncido
con el poder de su dedito no hace ningún ruido
risitas efímeras rompen su trance
¿será así posible que la felicidad, algún día alcance?

Luego de un pestañar, abrió sus ojitos con conmoción
un brillo dorado, desde la ventana, llamó su atención
intentó ignorarlo, durante algunos segundos
¿tras esa ventana habrán otros mundos?

Después de largos minutos de exultación
asomó sus ojitos, llenos de emoción
miró alrededor, el triste gris cotidiano
de pronto vio algo verde, ¡parece cercano!

Quizo explorar de que se trataba
pero lamentablemente, nadie en cuenta lo tomaba
ese cuatro ruedas ya no lo llevaría
a vivir su aventura que tanto quería.

Por su mente infantil, una idea se cruzó
¡para que cuatro ruedas!, aliviado pensó
recordó aquellas dos ruedas, que un día recibió
y como no tenía botones, en el cuartucho abandonó.

Logró con sus manitos rescatarla de lo más profundo
¡bicicleta mía!, ¡no te abandonaré más, ni por un segundo!
se montó en ella de un salto, y sin vacilar
como por arte de magia, comenzó a pedalear.

Emergió del encierro, se sentía seguro
expectante, contento, derribó el grueso muro
no exento de temores, pedaleó hacia su destino
autos, buses, peatones, ¿cuál de estos es mi camino?

Entre grises matices, pedaleó con porfía
en la esquina, un cartel, “Bienvenido a la Ciclovía”
sus ojos reflejaron todos los bellos colores
de personas que como él, usaban sus piernas como motores.

Niños, niñas, mujeres y hombres, le regalaban su saludo
acá todos eran libres, allá todos cargan su escudo
entonces pensó en el tiempo, que guardado, su tesoro estuvo
¡esa obsesión mía!, ¡vivir hipnotizado frente al cubo!

Siguió su rumbo, pedaleante, hacia lo que había descubierto
saludando a todos, calmado, pedaleando su propio cuento
de pronto, en verde apareció, explotó entre grises con alegría
¡era la plaza de su barrio!, plaza que él no conocía.

Trémulo de emociones, observó la felicidad de toda la gente
repleto de orgullo de niño, se sintió todo un valiente
limpió el sudor de su carita, había llegado a su meta
desmontó su compañera, ¡nada habría logrado sin ti, mi adorada bicicleta!

Autora: Andrea Yáñez M

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