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Elogio a la Bicicleta

jhon-diego-sierraConsiderando el interés de quienes siguen nuestra página, reproducimos pensamientos de este filósofo en la ruta ciclista. John Diego Sierra, profesional formado en las ciencias exactas pero con vocación por las inexactitudes, es decir por los asuntos humanos. Apasionado por el conocimiento, pero sobre todo por la imaginación.

“Aunque escéptico, no creo como el viejo filósofo de peluca, en que este sea el mejor de los mundos posibles. Disfruto como muchos de viajar, el cine, la literatura,la cocina, la fotografía, etc”.

Elogio a la bici I

24/02/2010 | Escrito por: CorolaRio | tags: bicicleta, transporte sostenible Mundo de Wayne

Muchos creen que las soluciones al cambio climático están asociadas a complicadas adaptaciones tecnológicas y aunque, parcialmente, es cierto, como en el caso de las celdas solares o el uso del hidrógenocomo combustible, la verdad es que gran parte de los problemas están relacionados con patrones de consumo y con el uso que se hace de los recursos para satisfacerlos.

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En realidad, muchas soluciones ya están aquí, al alcance de todos. Este es el caso de la bicicleta, un simple pero grandioso invento y de gran estética, por cierto. Pocos objetos juntan tantos beneficios simultáneamente. La bicicleta es, entre otros positivos calificativos, ambiental, recreativa, saludable y además, económica, cosa bien popular en tiempos de crisis.

Hace algo más de dos años, por primera vez en la historia, la población urbana sobrepasó a la rural en todo el planeta. Mucha gente migra de los campos, sobre todo, a grandes centros urbanos, para buscar mejores oportunidades de vida sin saber que, frecuentemente, se encuentran con urbes sobrepobladas y sin reales oportunidades de mejora para los más desfavorecidos.

Sistemas de tráfico, cada vez más colapsados, deterioran el espacio público y la calidad del aire, y obligan a las ciudades a crecer a un ritmo que casi nunca es sostenible. A veces, se crea una falsa sensación de progreso con la construcción de autopistas y avenidas, olvidándonos que primero están los ciudadanos y no los automóviles.

Con más espacios dedicados a vías, las ciudades se expanden necesariamente, obligando a emplear mucho tiempo en los medios de transporte o a gastar dinero público en encontrar soluciones masivas de movilización. En algunos casos, más ciudadanos ven la necesidad de adquirir vehículos particulares, aumentando el problema en espiral: más vías, más automóviles, más vías, etc.

No tengo nada en contra de los automóviles y, por el contrario, pienso que ese es también otro gran y útil invento pero, sinceramente, prefiero vivir en una ciudad donde nos podamos desplazar en bicicleta. En el caso de los vehículos particulares, muy poco de la energía consumida (alrededor de un 2%)  es usada para “llevar” a los pasajeros. Esto lo convierte en un medio ineficiente, comparado con una motocicleta o un tren, por ejemplo. Ir en bicicleta, en cambio, solo implica el gasto de algunas calorías, que muchas veces consuminos en exceso.

También significa más contacto con los demás ciudadanos y con la naturaleza, más espacios verdes. No es una sorpresa que las ciudades con mayor área de zonas verdes por habitante presenten menores cifras de criminalidad.

Otro problema asociado a la vida en las ciudades es el sedentarismo y el consecuente sobrepeso de sus habitantes. En realidad, es un problema de salud pública que crece y afecta a un amplio sector de la población. Ahora es necesario ir al gimnasio o hacer ejercicio “extra” para mantenernos en forma y cuidar nuestro corazón.

Si tenemos que estar sentados en una oficina o parados en una fábrica “produciendo”, ¿por qué no invertir un poco de tiempo en ir en bici?

Continuará…

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