En Chile, el Día Mundial Sin Autos se celebra desde hace varios años a través de diversas iniciativas ciudadanas que han logrado con mucho esfuerzo un cierto respaldo de las autoridades y que han lcanzan a repercutir moderadamente en la prensa local.

Desde el año 2009, el Centro de Bicicultura ha hecho suya esta responsabilidad y se ha encargado de promover la celebración, organizando diversas actividades en Santiago, y mejorando la cobertura periodística.
Este impulso, su difusión y repercusión nacional, ha llevado a las regiones a organizar sus propias celebracione locales, en muchos casos, con extraordinarios resultados.
Este año 2011, gracias a la renoavición de la Mesa de Trabajo Ciudadanía Gobierno para la Promoción del uso de la Bicicleta, se prevé un impulso importante a esta inicitiva a la que adhieren las principales ciudades del mundo cada 22 de septiembre.
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El Día Mundial Sin Autos es una acción colectiva y concertada entre ciudadanos y autoridades para hacer un gran experimento; ver si es posible que una ciudad funcione normalmente, en un día laboral, sin autos. Es un laboratorio que nos abre la oportunidad de probar nuevas formas de movilizarnos, de buscar maneras más sustentables de resolver nuestros viajes diarios, de difundir masivamente las externalidades negativas del uso indiscriminado del automóvil, de relacionar calentamiento global, contaminación acústica y deterioro del aire con el incremento del parque automotriz, el combate de la epidemia de sedentarismo y obesidad con el uso del transporte activo, de comenzar a comprender la integración de la bicicleta y de la tracción humana como imperativos éticos de equidad, democracia, ampliación del acceso de todos a los bienes de la ciudad, de hacer patente la relación existente entre formas de movilidad, modelo de ciudad y la manera en que sus habitantes se relacionan entre sí.

El DMSA promueve que ese día los habitantes de las ciudades del mundo se organicen para resolver su traslado y el de su núcleo familiar prescindiendo del automóvil, y elijan caminar, ir en bicicleta y usar el transporte público, como una manera de promover la movilidad sustentable. Otra de sus características importantes es estimular la participación creativa de la ciudadanía asociada a las instituciones públicas, para promover actividades culturales y artísticas de todo tipo en espacios libres de automóviles, para demostrar todo lo que se puede hacer en una ciudad liberada del peligro que suponen los automóviles, donde los habitantes pueden disponer sin riego del espacio público recuperado.
El DMSA es una oportunidad inmejorable de desarrollar conciencia sobre las externalidades negativas del automóvil y de la necesidad de establecer facilidades y estímulos para la tracción humana y para el transporte público en nuestras ciudades. Sirve para demostrar que cada vez son más las personas que desean vivir en ciudades construidas no para los autos, sino para los seres humanos. Para ayudar a las autoridades políticas a tomar decisiones difíciles o innovadoras, tales como desarrollar una estrategia efectiva de desincentivo del automóvil particular, acompañada de políticas de integración y promoción de los medios a tracción humana y transporte público eficiente y de calidad.

DMSA, un poco de historia
El World Carfree Day o DMSA nace en la Conferencia Ciudades Accesibles realizada en Toledo el año 1994 gracias a la idea y presentación del activista norteamericano Eric Britton. Originalmente el DMSA estaba pensado para ser implementado en una ciudad, en un barrio o para ser organizado por cualquier grupo de personas. Sin embargo, luego del año 2000 cuando la Comunidad Europea se suma a la iniciativa, la propuesta se convierte en un llamado planetario a realizar un día libre de automóviles por acuerdo de todos los habitantes de las distintas ciudades adherentes.
El Día Mundial Sin Autos es un proceso gradual, que se organiza año a año para ir avanzando hacia el objetivo ideal, realizando acciones concretas, con resultados medibles y adaptables. Hoy más de 100 millones de personas en 1.500 ciudades celebran el Día Mundial sin Autos como una manera de imaginar un ciudad sin automóviles.
Las primeras ciudades en realizar DMSA fueron Reykjavík (Islandia), Bath (Gran Bretaña) y La Rochelle (Francia) en 1995. El 24 de febrero de 2000, Bogotá organizó su primer DMSA en cooperación con el World Carfree Day, que es de las más importantes del mundo.
En el Día Mundial Sin Autos de Bogotá del año 2008 alrededor de 1.4 millones de automóviles dejaron de transitar, en una jornada que fue promovida por la alcaldía. Uno de los datos más interesantes que se registraron fue la baja en la contaminación del aire del 53%, con respecto a la producida en un día normal de tránsito.
Un DMSA oficial
En julio del 2009, la Presidenta Bachelet envió al Congreso el Proyecto de Ley que Incentiva el Uso, Fomento e Integración de la Bicicleta, importante paso que abre un nuevo capítulo en este proceso de participación ciudadana que busca hacer de las ciudades espacios de encuentro y colaboración entre personas. En ese texto se establece el 22 de Septiembre como Día Nacional Sin Autos, adhiriendo de esta forma a la red de ciudades y naciones que celebran en forma simultánea en todo el mundo el Día Mundial Sin Autos. De esta manera, el año 2009 se instala como la gran oportunidad de dar al DMSA un carácter amplio y con una difusión y apoyo vistos por primera vez en Chile.
Coordinación, clave del éxito
La coordinación y producción general, de este primer DMSA en que Chile adhiere oficialmente a la red de ciudades y naciones que celebran este día ha sido asumida por el colectivo del Centro de Bicicultura, incorporando esta actividad dentro de los eventos que se celebran en los Festivales de Bicicultura.
En Chile se está trabajando en un proyecto de largo plazo, con una primera etapa de cinco años, para establecer poco a poco un Día Sin Autos, donde por 24 horas la ciudad se vuelva un espacio reservado a las personas, un día esperado por todos, donde el estruendo cese para dar paso a la voz humana.
Y esto como un acto voluntario, donde el esfuerzo de cada uno por reemplazar ese día el auto, tiene un claro significado: así es la ciudad en que quiero que mis hijos vivan, voto por una ciudad que integre y fomente los modos no motorizados, con un transporte público cómodo y eficiente, donde nadie se vea obligado a recurrir al auto, porque la ciudad así esté diseñada.
Mientras más se difunda y más organizaciones se hagan parte del DMSA, más personas imaginarán una ciudad sin automóviles, y más se sumarán a la idea de un futuro más verde y sustentable.
















